Cada año, siete millones de personas mueren prematuramente a causa de la contaminación atmosférica. Se trata de una epidemia silenciosa que, según la OMS, constituye, por sí sola, la amenaza ambiental para la salud más importante en el planeta. No en vano, el 92% de los habitantes del mundo no respira aire limpio. No es de extrañar, pues, que este fenómeno sea el responsable del entre un 25% y un 33% de las muertes por ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias.

Los grupos más vulnerables, los niños, los ancianos y las familias con un acceso limitado a la asistencia médica, son los más susceptibles a sufrir sus efectos nocivos. Diversos estudios científicos demuestran que durante el embarazo la exposición continuada al aire contaminado puede dañar los órganos vitales del bebé en desarrollo, y provocar afecciones como asma, cáncer y cardiopatías. Además, durante la infancia, el cerebro puede verse dañado, algo que está estrechamente relacionado con el desarrollo intelectual.

La contaminación atmosférica también es una de las principales responsables de la pérdida de la biodiversidad. Según la FAO, al menos 339 especies de animales y plantas del bosque mediterráneo (un 16% del total) se encuentran en peligro de extinción; de ellas, el 26% se hallan en España.

La contaminación del aire proviene principalmente de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) generada por las actividades humanas, sobre todo en las industrias y en el transporte aéreo y por carretera.

La agricultura, con el uso de fertilizantes y la deforestación que produce, es responsable de cerca de un cuarto de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Como consecuencia, el incremento de las emisiones de CO2 provoca el calentamiento global que deriva en la crisis climática. Las estimaciones futuras no son muy halagüeñas, principalmente por el modelo de desarrollo económico, basado en el consumo sin límites, y por el crecimiento continuo de la población mundial.

La OMS ha elaborado una serie de infografías en las que advierte de este peligro silencioso.

Se pueden consultar en la URL https://www.who.int/airpollution/infographics/es/